Esas acciones de desintegración «deben ir seguidas por las de rastreo a los proveedores de armas y municiones de dichas bandas criminales, paso esencial para desentrañar plenamente este dañino fenómeno y erradicarlo por completo», añadió el sacerdote, citado por la emisora Radio Métropole Haití.
Maisonneuve explicó que las actuales operaciones policiales son posibles por la voluntad de instituciones gubernamentales de enfrentar a esos grupos, mientras la falta de más acciones para erradicarlos responde «a la complicidad entre los líderes de estas bandas y ciertos funcionarios”.
La autoridad religiosa aseguró tener pruebas –según la radioemisora- de que miembros del actual gobierno «están fuertemente involucrados, al igual que los uniformados durante ejecutivos anteriores, en el tráfico de armas y municiones a través de la frontera».
Esta es la principal fuente de suministro para las pandillas, lo cual –recordó- es denunciado desde 2016 por el Instituto Karl Lévêque, dirigido por él, entidad que también emplazó desde antes al ejecutivo por la participación de varios funcionarios y parlamentarios en la obtención de armas.
El director de Sant Kal Levèk exigió al respecto “una purga policial”, pues «las estadísticas revelan -estimó- que entre el 40 y el 60 por ciento de los agentes de policía son presuntamente cómplices de las pandillas, agregó el padre Maisonneuve, según Radio Métropole Haití.
“Estos uniformados corruptos –enfatizó- ayudan a suministrarles armas y municiones a las pandillas y, además, están presuntamente involucrados en secuestros”.
Poner fin al terrorismo pandillero en la nación caribeña –opinó- requiere, además, “de un control estricto de las fronteras terrestres, marítimas y aéreas, pues de ello depende -enfatizó- el 90 por ciento de la solución al problema de la seguridad».
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