Desde hace varios años la firma AES Andes, filial de la transnacional estadounidense AES Corporation, presentó un plan para producir hidrógeno y amoniaco verde en el desierto de Atacama.
La tramitación quedó paralizada en 2024, cuando ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, y desde entonces acumula una serie de objeciones, dentro y fuera del país, porque la planta sería construida a pocos kilómetros de la comuna de Taltal.

El problema es que allí funciona el observatorio de Paranal, que cuenta con algunos de los principales telescopios terrestres del planeta, entre ellos el Very Large Telescope, uno de los de mayor potencia y que es operado por el Observatorio Europeo Austral (ESO).
Además, en ese lugar está en construcción en estos momentos el Extremely Large Telescope, que será el más grande y, de acuerdo con los científicos, permitirá tener imágenes inéditas del universo para comprender mejor su historia y evolución.
Atacama es famoso en el mundo de la investigación astronómica porque, además de su altura sobre el nivel del mar, tiene el cielo más prístino, prácticamente sin la presencia de gases en la atmósfera y las noches son de una oscuridad perfecta para la observación.
El proyecto de AES Andes, conocido como INNA, tendría un grave efecto negativo sobre estas condiciones debido a varias razones.
La primera de ellas es que necesariamente una planta de generación de energías alternativas lleva a la instalación de luminarias que contaminan la oscuridad nocturna del lugar.
Además, el proceso de construcción y operación de las instalaciones generan vibraciones imperceptibles para el ser humano, no así para equipos tan sensibles como los telescopios de alta precisión.
También habría generación de polvo y otras micropartículas que empañarían los delicados lentes de los equipos de observación, con una disminución en la calidad de las imágenes.
Recientemente astrónomos, Premios Nobel en distintas categorías y otras personalidades le enviaron una carta al presidente de Chile, Gabriel Boric, donde le pidieron proteger los cielos de Atacama.
En su misiva, advierten por el daño irreparable que provocaría en las instalaciones del Observatorio Paranal y otros sitios de valor científico ubicados en la zona.
Incluso el mandatario electo de Chile, José Antonio Kast, en un debate antes de las elecciones aseguró que no autorizará la construcción del INNA en Atacama.
En estas condiciones, la información de AES de desistir en este plan es una buena nueva para la ciencia en Chile y en el mundo.
oda/car/eam













