Estamos documentando el primer envío de muestras de germoplasma a aquella instalación, anunció la gerente general del Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA), Gabriela Tobar.
La idea de esto es poder protegerlas de forma mucho más segura que si estuvieran solamente aquí, añadió la ingeniera mediante un mensaje en las redes sociales del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) de este país.
El trámite contempla más de 950 muestras de semillas de cultivos fundamentales, entre ellos maíz, frijol, ayote, bledo y dos variedades de teocintle, especies de alto valor agrícola, cultural y ambiental, amplió la cartera.
Es el primero y esperamos seguir avanzando con esto, subrayó Tobar, mientras el MAGA agregó que estas semillas constituyen una copia de seguridad de alto nivel.
La gerente general del ICTA contó que los agricultores empezaron a trabajar bancos comunitarios a partir de la preocupación de cómo proteger de mejor manera todo el germoplasma que ellos manejan, su diversidad.
Estuvimos dando acompañamiento para indicar las vías de mejorarlos, remarcó, y manifestó la alegría de poder lograrlo con el apoyo de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO), de Global Crop Trust y del gobierno de Noruega.
También agradeció la contribución con el seguimiento al proyecto del MAGA, organización del Estado que encuentra en el ICTA un aliado para impulsar la investigación y la implementación de la tecnología para promover el desarrollo del sector.
Inaugurada en 2008, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard es una de las infraestructuras más emblemáticas en materia de conservación de la biodiversidad agrícola y cuenta con semillas de miles de cultivos del mundo.
A temperaturas que oscilan entre menos 18 y menos 20 grados centígrados posibilita la preservación de estas hasta por 100 años, incluso ante fallas tecnológicas o crisis globales.
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