«En cuanto al uso bélico del sistema Oréshnik, con el que se atacó una de las instalaciones militares en la región occidental de Ucrania, la reacción tanto en los círculos militares como políticos occidentales fue de gran sorpresa», precisó el funcionario.
Al respecto, Naryshkin afirmó que tanto los expertos como los especialistas militares admitieron que no disponen de los medios técnicos ni castrenses necesarios para bloquear estos sistemas.
El máximo representante del SVR enfatizó que el ataque de las Fuerzas Antiaéreas del gigante euroasiático sirvió como una señal directa para que el Occidente colectivo sepa hasta donde debe o no apoyar a Kiev.
«Y ellos lo interpretaron, por supuesto, como una advertencia contra la participación directa de formaciones militares de los Estados miembros de la OTAN en las hostilidades en el territorio de Ucrania y el despliegue de sus contingentes bélicos en la zona controlado por Kiev tras el fin del conflicto», acotó Naryshkin.
En los primeros días del presente mes, las Fuerzas Armadas de Rusia realizaron un ataque de represalia contra instalaciones de infraestructura crítica del enemigo, entre otras armas, en el operativo se utilizó el potente complejo ruso de misiles hipersónicos Oréshnik, imposible de interceptar.
El primer uso en condiciones de combate de esta novedosa arma tuvo lugar en noviembre de 2024, cuando destruyó la planta ucraniana de Yuzhmash, uno de los mayores complejos industriales conocidos desde la época de la Unión Soviética, la cual produce tecnología de misiles y otras armas para el Ejército ucraniano en la ciudad de Dnepropetrovsk. rc/odf





