En un reporte titulado “El infierno en la Tierra”, el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados (B’Tselem) criticó la estrategia de las autoridades de ese país contra los reclusos palestinos.
Destacó que al menos 84 de ellos murieron en cárceles y centros de detención israelíes desde el inicio de la agresión contra la Franja de Gaza, en octubre de 2023, hasta diciembre del pasado año.
No obstante, aclaró que otras organizaciones elevaron la cifra a 94, a lo que se suman seis fallecidos durante interrogatorios del Shin Bet (la Agencia de Seguridad de Israel).
La tortura se convirtió en una política sistemática y declarada, que incluye palizas brutales, descargas eléctricas, uso de perros, bombas de gas y de sonido, humillaciones deliberadas, suspensión en posiciones dolorosas, confinamiento solitario, desnudez forzada y agresiones sexuales, advirtió.
El informe documentó un patrón peligroso de violencia sexual dentro de las cárceles, además de testimonios de amputaciones, pérdida de la vista y la audición y hemorragias internas como resultado de tortura o negligencia médica.
También afirmó que las autoridades penitenciarias impiden el tratamiento de salud como una herramienta de tortura en sí misma, pues las autopsias de los cuerpos de los presos demostraron que seis de cada 10 muertes se debieron directamente a negligencia médica deliberada.
El texto describió las condiciones de vida como inhumana en esos centros al denunciar el hacinamiento, la falta de aseo, así como de ropa y mantas durante el invierno, la escasez de agua potable y de comida.
B’Tselem acusó a Israel de impedir las visitas de familiares, de la Cruz Roja y de abogados desde octubre de 2023.
La pasada semana, el diario The Times of Israel reveló un informe de la Defensoría Pública, el cual admitió que los palestinos encarcelados enfrentan condiciones no aptas para seres humanos y son sometidos a métodos de torturas.
Un documento de ese organismo confirmó que los llamados detenidos de seguridad sufrieron una violencia severa y sistemática por parte de los guardias de las prisiones.
También enfrentaron condiciones insalubres que causaron y exacerbaron brotes de enfermedades en los centros penitenciarios, señaló.
Según el rotativo, el texto fue elaborado por inspectores de la Defensoría Pública que visitaron cuatro de esas instalaciones en 2024 y documentaron “haber visto prisioneros esqueléticos y haber presenciado evidencia física de palizas y negligencia médica en los cuerpos de los prisioneros que entrevistaron”.
Los funcionarios describieron las condiciones de una cárcel como inadecuada para albergar a seres humanos y alertaron sobre “violencia innecesaria e injustificada” contra los presos.
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