Una solución política para Irán sigue siendo posible. Türkiye y Arabia Saudita pueden garantizarlo, afirmó el analista en su publicación.
La opinión refleja la postura oficial expresada por el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, quien aconsejó recientemente a los “amigos” estadounidenses no convertir a Irán en una segunda Venezuela.
Irán está dispuesto a negociar, pero si se siente acorralado, se preparará para el peor escenario, destacó Fidan.
Observadores políticos consultados por el medio ven en esta aproximación un intento de Türkiye de proyectar influencia y prevenir una escalada regional que podría afectar sus intereses económicos y de seguridad.
La crisis interna en Irán, con protestas desde finales de diciembre y acusaciones de injerencia extranjera, ha aumentado las tensiones en Medio Oriente, creando un vacío para iniciativas de mediación.
La postura turca, que rechaza cualquier intervención externa en los asuntos iraníes, según ha declarado el portavoz oficial del partido gobernante, Omer Çelik, busca equilibrar su relación con Occidente y su vecino oriental.
Esta posible vía diplomática ocurre en un contexto donde las dinámicas regionales están en reconfiguración, con Riad y Ankara acercando posiciones tras años de rivalidad.
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