En una amplia entrevista de esa publicación la periodista señala sus criterios sobre el particular este martes.
Karen Hao es una periodista estadounidense que actualmente trabaja como freelance para publicaciones como The Atlantic y anteriormente fue corresponsal internacional con sede en Hong Kong para The Wall Street Journal y editora sénior de inteligencia artificial en MIT Technology Review .
En la actual publicación indica que Las empresas de IA no tienen plan de negocio o sustancia real para sostener su valor. Una caída bursátil tendrá efectos enormes para el mundo.
Pese a ello se considera optimista con respecto a la IA, aunque piensa que las compañías que la desarrollan se apropian de recursos ajenos, inflan su valor bursátil y venden narrativas engañosas.
Dijo que Si no fuese optimista, no investigaría y criticaría a estas compañías. Creo que el mundo puede ser mejor.
La comunicadora trabajó para The Wall Street Journal y el Instituto de Tecnología de Massachusetts, donde también estudió y se codeó con algunos de los desarrolladores más prolíficos de empresas de IA.
En su reciente libro Empire of AI: Inside the reckless race for total domination (El Imperio de la IA: Sam Altman y su carrera por dominar el mundo) cuenta cómo detrás de las figuras que desarrollan esta tecnología se esconden prácticas que considera imperialistas y preocupantes.
Hao y sus investigaciones ganaron varios premios y su libro resulta éxito de ventas de The New York Times.
Sobre esta obra y su trabajo conversó con BBC Mundo en el marco del Hay Cartagena 2026, el festival de literatura e ideas que se celebra a fines de enero en esa ciudad del Caribe colombiano.
Indicó que es necesario pensar que compañías como OpenAI, de Sam Altman, son nuevas formas de imperios. Una de las razones por las que ejercitan esta opacidad es porque cuanto menos sepa la gente, más podrán manipular sus narrativas sobre de qué trata esta tecnología.
En la última década hemos visto cómo los investigadores de IA son financiados por las propias compañías de IA. Recalca que Si la mayoría de científicos climáticos fueran financiados por empresas de combustibles fósiles, no tendríamos una perspectiva precisa de la crisis climática.
Es lo mismo con la IA. No tenemos una perspectiva clara porque la gente a la que consultamos sobre esta tecnología está en los bolsillos de estas compañías.
Los imperios siempre, se involucran en estas narrativas morales sobre su existencia. Se pintan como buenos con una misión civilizadora de traer progreso.
Eso último, recalca, recuerda a los argumentos del presidente estadounidense, Donald Trump, con respecto a Groenlandia: que sin control de Washington, China o Rusia podrían involucrarse.
Estados Unidos es un imperio y se comporta como los imperios de la IA. Es una retórica que usa desde hace mucho tiempo en su construcción imperialista, indica la periodista. Es una retórica que la IA también ha usado mucho tiempo. No es nuevo.
Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, sobre la era de las redes sociales, decía que, si les regulaban, perderían ventaja ante China.
Venden una narrativa de Ellos o nosotros muy efectiva ante el público de Estados Unidos para darles a estas compañías o al gobierno el poder que les permite realizar actividades extremadamente horribles, concluye la experta en BBC.
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