La jefa del laboratorio de análisis de las mejores prácticas internacionales del Instituto Gaidar, Antonina Levashenko, explicó a la prensa que la aprobación definitiva del Consejo Europeo de prohibir el abastecimiento de gas natural licuado (GNL) ruso a partir del 1 de enero de 2027, y del gas por tubería a partir del 30 de septiembre de 2027, pone en riesgo la estabilidad energética de variar naciones del denominado viejo continente.
“La infraestructura de Eslovaquia y Hungría no les permite cambiar rápidamente a proveedores alternativos, por ejemplo, el sistema energético de Bratislava históricamente ha dependido de la importación de combustibles fósiles de Rusia, lo que está respaldado por contratos a largo plazo”, explicó la académica.
En ese sentido, detalló que no importa cuáles sean los préstamos y subvenciones aplicados por estos territorios para cumplir los planes de renunciar a los recursos energéticos rusos en unos pocos años, ni tan siquiera si el proveedor principal sea Estados Unidos.
Levashenko precisó que, aunque la violación de esta medida puede prever grandes multas para los Estados partes del bloque, “perfectamente países como Hungría y Eslovaquia tienen la oportunidad de defender los contratos de suministro de gas del gigante eurasiático en los tribunales”, acotó.
Asimismo, argumentó que la práctica europea conoce casos en que el Tribunal de Justicia de la Unión anuló algunas disposiciones legislativas como resultado de demandas presentadas por un Estado miembro individual.
Por lo tanto, es posible que Budapest y Bratislava logren impugnar el reglamento adoptado ante el Consejo Europeo, al menos en parte complementando el texto con garantías financieras para la cancelación de los contratos de suministro a largo plazo que los países firmaron con Rusia, acotó la especialista.
Por su parte, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, comentó la víspera que, una vez terminado el conflicto entre Rusia y Ucrania, los mismos países que vetan importaciones ahora se apresurarán por ir a Moscú a hacer negocios.
“Eslovaquia presentará una demanda ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea contra la prohibición de importar gas ruso”, confirmó el premier.
En ese contexto, el canciller de la nación de Europa Central, Juraj Blanár, afirmó que, como consecuencia de la negativa de abastecimiento, Eslovaquia podría enfrentarse a una indemnización de entre 11 mil y 16 mil millones de dólares por incumplir el contrato con la estatal petrolera rusa Gazprom, vigente hasta 2034.
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