Bajo el sol implacable de Melbourne, Sinner volvió a caminar como dueño del territorio. Con parciales de 6-3, 6-4 y 6-4, el campeón vigente desarmó el ímpetu de Shelton y firmó su decimonovena victoria consecutiva en tierras australianas, una racha que lo sostiene en la cima de la confianza y el control.
El duelo fue un pulso entre potencia y solidez, y allí el italiano marcó la diferencia. Neutralizó el servicio del zurdo estadounidense, castigó su revés en los intercambios largos y jamás concedió su saque, como si cada juego fuera un juramento de hierro. Shelton, frenado por la precisión rival, volvió a quedarse a las puertas de las semifinales, como el pasado año.
Aunque en el tercer set pareció incomodarse físicamente, Sinner nunca cedió el mando. Supo resistir, esperar el error ajeno y golpear en el instante justo, reafirmando esa madurez que lo ha llevado a encadenar nueve semifinales en torneos de Grand Slam y tres consecutivas en Melbourne.
La victoria proyecta al número dos del mundo hacia una nueva cita mayor: Novak Djokovic lo espera en semifinales, última estación antes de una posible final. Sinner, dos veces campeón en Australia, ya mira de frente a la historia, decidido a escribir otra página dorada sobre la pista azul.
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