En la jornada inaugural el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, que comenzó este miércoles en Panamá, Lula evocó el simbolismo histórico del país centroamericano como punto de unión entre océanos y como sede del Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar en 1826, cuyas ideas —recordó— influyeron en el derecho internacional moderno.
Dos siglos después de aquel encuentro, el mandatario brasileño sostuvo que estamos ante uno de los mayores retrocesos en materia de integración regional.
A decir de Lula, los modelos tradicionales de regionalismo ya no bastan frente al resurgimiento del proteccionismo y el unilateralismo, y defendió una integración basada en la pluralidad política, el pragmatismo y la cooperación concreta.
En ese contexto, señaló que América Latina y el Caribe cuentan con activos estratégicos decisivos, como su potencial energético, la biodiversidad, las reservas de agua dulce, los minerales críticos y un mercado de más de 660 millones de personas.
Durante su intervención, también subrayó los avances económicos y sociales alcanzados en Brasil desde el inicio de su actual gobierno en 2023, entre ellos el crecimiento por encima del promedio mundial, el control de la inflación, el menor desempleo histórico y la salida del mapa del hambre de la ONU.
También resaltó el liderazgo brasileño en la economía verde, con una matriz eléctrica compuesta en un 90 por ciento por fuentes renovables, el impulso a los biocombustibles y la identificación de proyectos por unos 90 mil millones de dólares vinculados a la transición ecológica.
En materia comercial, Lula subrayó la estrategia de diversificación de alianzas, con la firma de acuerdos del Mercosur con Singapur, la Asociación Europea de Libre Comercio y la Unión Europea, así como el avance de negociaciones con países de Asia, Medio Oriente y América.
De igual modo, defendió la neutralidad del Canal de Panamá y llamó a movilizar mayores recursos de los bancos multilaterales y regionales para financiar infraestructura, energías renovables, innovación y conectividad digital, con vistas a duplicar el comercio intrarregional en los próximos años.
Al abordar los desafíos sociales, Lula alertó sobre la concentración de la riqueza, la violencia y los altos índices de feminicidios en esta área geográfica, y sostuvo que la estabilidad política y social es condición indispensable para un desarrollo sostenible.
Insistió en que ningún país latinoamericano puede resolver por sí solo sus problemas estructurales y exhortó a los líderes regionales a construir un bloque económico capaz de erradicar el hambre, reducir la desigualdad y asegurar un futuro próspero.
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