La audiencia, que contó con el testimonio de Rubio, se centró en la política estadounidense hacia la nación sudamericana, incluyendo posibles acciones futuras de la actual administración, que no descartarían, otra vez, el uso de la fuerza.
Con un cartel en alto se levantó de su asiento en la sala el venezolano-estadounidense Leonardo Flores para denunciar el deseo de Rubio de un cambio de régimen violento y antidemocrático tanto en Venezuela como en Cuba, y condenó su papel en el apoyo a políticas destructivas en América Latina y el resto del mundo, declaró el grupo en una nota de prensa.
“¡Marco Rubio, usted y (Donald) Trump son matones!”, exclamó Flores, quien expresó mientras lo extraían los agentes de seguridad de la sala que “las sanciones contra Venezuela son un castigo colectivo”. “Eso es un crimen de guerra”, subrayó.
Diversos estudios demuestran que las sanciones han provocado decenas de miles de muertes al restringir el acceso a medicamentos, alimentos e importaciones esenciales, paralizando la economía y exacerbando la crisis humanitaria, añadió la nota.
La política exterior de Rubio se basa en sanciones, violencia y desestabilización, denunció CODEPINK al reiterar que continuará condenado a los responsables de esta violencia hasta que se produzca un cambio hacia políticas que protejan a las personas y al planeta y respeten la soberanía de los pueblos de América Latina y del mundo.
Flores fue expulsado de la sala de audiencias por la Policía del Capitolio y arrestado, señaló el comunicado.
El pasado 3 de enero el presidente Trump ordenó un ataque a gran escala contra Venezuela que resultó en la muerte de más de un centenar de personas y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, ambos recluidos ahora en una cárcel de Nueva York.
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