Según el estudio, se trata de un avance significativo hacia condiciones climáticas sin precedentes, que probablemente tendrá un gran impacto en la flora y fauna del Ártico, así como en sus habitantes.
También habrá implicaciones más amplias, ya que el equilibrio de carbono del Ártico se ve alterado con la reducción del hielo marino y el deshielo de la tundra, de acuerdo con un artículo publicado en la revista Science.
El período de datos —que incluían información sobre olas de calor, sequías y manto de nieve— analizado por los investigadores abarca más de 70 años, con especial atención a los fenómenos extremos a corto plazo que no necesariamente se reflejan en los promedios mensuales.
Los investigadores descubrieron que los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes y generalizados, especialmente en las últimas tres décadas, cuando muchas nuevas zonas han comenzado a experimentarlos.
También existen regiones críticas, como Siberia Central, Escandinavia Occidental y la costa de Groenlandia, que se ven más afectadas que otras zonas.
Estos fenómenos, cada vez más frecuentes, incluyen episodios de lluvia sobre nieve, causados por el calentamiento global, lo que provoca el congelamiento de la superficie, atrapando los alimentos y perjudicando a los animales.
Los expertos aseguran que, además, este cambio puede alterar el equilibrio de la captura y liberación de carbono en el Ártico.
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