La entidad precisó que numerosos campamentos de desplazados permanecen saturados, mientras la situación en la provincia de Hasakeh continúa inestable, con reportes de familias que huyen del sur de la ciudad hacia la localidad de Shaddadi.
Según la OCHA, las Naciones Unidas y sus socios humanitarios mantienen el apoyo a la respuesta de emergencia en el nordeste sirio, tras los enfrentamientos registrados en las últimas semanas.
En ese contexto, un convoy humanitario conjunto de varias agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) arribó a la ciudad de Qamishli desde Damasco, con alimentos, ropa de invierno, mantas y otros suministros básicos, al tiempo que se prevé la llegada de más convoyes en los próximos días.
La oficina de la ONU alertó además sobre los persistentes cortes de electricidad e internet en la localidad de Ain al-Arab (Kobani, en kurdo), aunque confirmó que los socios humanitarios continúan distribuyendo alimentos, pan y asistencia monetaria en albergues colectivos y asentamientos de desplazados.
El organismo también informó que una fuerte tormenta invernal afectó la semana pasada a varias provincias del país, incluidas zonas que aún no se recuperan de la nevada registrada el 31 de diciembre. Como resultado, más de mil 700 tiendas de campaña en asentamientos de desplazados en Alepo e Idlib sufrieron daños.
Por otro lado, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) anunció recientemente que más de tres millones 400 mil desplazados internos y refugiados retornaron a sus lugares de origen en Siria.
De acuerdo con la portavoz de Acnur en el país, Celine Schmitt, alrededor de 1,4 millones regresaron del exterior, mientras casi dos millones de desplazados internos volvieron a sus comunidades, tras considerar que ya no existen las condiciones que los obligaron a huir.
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