Kazmierczak utilizó una jeringuilla con la cual roció a la congresista demócrata con un líquido inicialmente desconocido que, luego se supo era vinagre de sidra de manzana, cuando ella, en una asamblea pública en el ayuntamiento de Minneapolis, pidió la renuncia de la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem.
La denuncia fue presentada el miércoles en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos de Minnesota.
Omar, de origen somalí y electa a la Cámara de Representantes en 2016, no resultó herida durante el incidente y de acuerdo con los reportes en medios locales, el implicado mostró en el pasado animosidad hacia ella.
Una declaración jurada decía que un conocido anónimo de Kazmierczak dijo a los investigadores que una vez escuchó una llamada telefónica en la cual dijo a alguien que debería matar a Omar.
La legisladora, del ala progresista del Partido Demócrata, se opone a las tácticas “aterrorizadoras” y las acciones “imprudentes y sin ley” de los agentes federales de inmigración en Minneapolis.
Mientras diferentes voces del espectro político se pronunciaron aquí contra la agresión a la congresista, el presidente Donald Trump la calificó de “impostora” e ignoró el hecho.
El ataque “fue un acto despreciable de violencia política e intimidación” y su colega de partido, pero de la Cámara de Representantes Alexandria Ocasio-Cortez opinó que “no es casualidad que, tras días en que el presidente Trump y el vicepresidente (JD) Vance la pusieron en la mira con difamaciones públicas, la agredieron en su asamblea pública”.
Recién el lunes, Trump posteó en Truth Social un mensaje contra Omar cuando señaló que «el tiempo lo dirá todo», en aparente referencia a una investigación del Departamento de Justicia y el Congreso de Estados Unidos.
Tiempo atrás, Trump se refirió a ella como «La falsa ‘congresista’ Illhan Omar, (…) que odia a los Estados Unidos» y hasta sugirió que «debería estar en la cárcel, o incluso recibir un castigo peor, ser enviada de vuelta a Somalia».
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