Dicho avance se atribuye principalmente a un mayor dinamismo en la fabricación de componentes y dispositivos electrónicos.
El registro mensual de datos, sin embargo, mostró señales de fragilidad, pues en diciembre la actividad fabril retrocedió un 0,1 por ciento respecto a noviembre, aunque la caída fue mucho menor que la del mes previo, cuando el índice se contrajo un 2,6 por ciento.
Según advirtió el Ministerio de Economía, Comercio e Industria, la actividad industrial continúa mostrando un comportamiento “vacilante”.
En comparación con diciembre de 2024, la producción se expandió un 2,6 por ciento, lo que evidencia un contraste entre la evolución anual y las oscilaciones de corto plazo.
Los sectores que más pesaron en el descenso de diciembre fueron la maquinaria, la industria química y la papelera.
En cambio, destacaron con incrementos la producción de equipos eléctricos y electrónicos vinculados a la comunicación, la maquinaria de uso empresarial y la fabricación de vehículos.
Las proyecciones oficiales apuntan a un enero dinámico, con un crecimiento esperado del 9,3 por ciento, superior a lo previsto al inicio.
No obstante, varios analistas económicos anticipan un retroceso del 4,3 por ciento en febrero, prueba de que la recuperación aún no es sólida.
La producción industrial sigue siendo un termómetro clave para la economía japonesa, altamente dependiente de su sector manufacturero, y los analistas señalan que la volatilidad de los últimos meses refleja la dificultad de consolidar un crecimiento sostenido.
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