“En Venezuela ha habido una traición, sin duda alguna, lo reconocen abiertamente. Una parte de los altos cargos han traicionado, de hecho, al presidente Nicolás Maduro. No van a poder repetir ese numerito en Cuba”, detalló el diplomático en una entrevista con el canal de televisión Rossiya 24.
No les espera un paseíto en Cuba si se animan a repetir algo parecido a lo de Venezuela, reiteró Nebenzia.
El representante del gigante euroasiático ante la ONU manifestó que las declaraciones emanadas últimamente desde Washington con relación a La Habana no son más que «retórica, por ahora».
La víspera, el presidente estadounidense, Donald Trump, decretó una emergencia nacional por presunta amenaza a la seguridad proveniente de la nación caribeña.
Ante esta determinación, firmó una orden ejecutiva que permite a la Casa Blanca imponer aranceles adicionales a las importaciones desde países que suministran petróleo a la mayor de las Antillas.
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la actuación de Estados Unidos como un «brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo, al que durante más de 65 años se ha sometido al más prolongado y cruel bloqueo económico jamás aplicado contra toda una nación y al que ahora se promete someter a condiciones de vida extremas».
La nueva arremetida contra La Habana llega a penas semanas después de que Washington efectuara un importante ataque militar contra Venezuela en la madrugada del 3 de enero.
Como parte de la arremetida militar resultó secuestrado el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a la ciudad estadounidense de Nueva York para ser juzgados por delitos de narcotráfico.
El bombardeo en Caracas y otros tres estados venezolanos se saldó con la muerte de al menos 100 personas, entre ellos 32 combatientes cubanos, y similar número de heridos entre militares y civiles, de acuerdo con datos ofrecidos por el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello.
La agresión a Venezuela llegó tras meses de una creciente tensión iniciada en agosto con el despliegue de una operación militar de Estados Unidos en el Caribe, la cual incluyó la presencia de destructores, un submarino nuclear, el portaaviones USS Gerald R. Ford y más de cuatro mil soldados.
Como parte de esta acción las fuerzas norteamericanas llevaron a cabo decenas de ataques contra supuestas «narcolanchas», en los que fueron asesinadas más de cien personas.
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