Una nueva pintura que honra a la heroína Celia Sánchez Manduley, también resulta su enfoque de los últimos meses, una pieza que pretende mostrar y ceder a la Agencia Latinoamericana de Noticias Prensa Latina.
Conocido por el seudónimo “Machuto”, Carbonell (nacido en marzo de 1985) afirma que su vocación es una tradición familiar. Su trabajo trasciende su taller en el municipio camagüeyano Florida, para habitar instituciones nacionales, desde La Habana hasta Santiago de Cuba y Ciego de Ávila.
“Siempre admiré mucho la figura de Fidel”, confiesa el artista, quien es graduado de la primera promoción de la Escuela de Instructores de Arte, un proyecto creado por el líder histórico dentro de la Batalla de Ideas. Aquella formación, dice, le dio las herramientas técnicas y conceptuales fundamentales para su quehacer.
Esa admiración se materializó en una obra emplazada en la Plaza de la Revolución de La Habana, dedicada a la memoria de Fidel Castro. Para Carbonell, vincular a Fidel con la cubanía es natural, pues su proyecto cultural fue esencial en la formación de la identidad nacional.
Actualmente, el artista ultima los detalles de “Celia, Flor Cubana”, una obra de mediano formato en lienzo y técnicas mixtas que donará a la agencia de noticias Prensa Latina. El cuadro representa a Celia Sánchez en una monocromía de grises, sobre un fondo con los colores de la bandera cubana.
“Resalto la cubanía de esta extraordinaria mujer que peleó por la libertad de Cuba”, explica Carbonell sobre su homenaje a la inseparable compañera de Fidel Castro. La elección de Prensa Latina no es casual: el artista admira su labor y recuerda que Celia usaba la flor nacional para transportar mensajes clandestinos.
La naturaleza, un elemento recurrente en su obra, sirve de vínculo con la figura de Celia Sánchez. “A ella le gustaba la naturaleza y mi obra siempre representa fragmentos de la naturaleza”, señala el creador, vinculando el simbolismo patrio con el entorno.
Paralelamente, Carbonell prepara un mural en la parte trasera del Multicine Infanta, en La Habana, para resaltar la labor de la mujer cubana. Esto consolida un eje temático en su producción: el reconocimiento al papel femenino en la historia de la nación.
Frente a un contexto global que, a su juicio, ataca las identidades, Carbonell defiende el papel del arte como trinchera. “A través del arte se puede librar batallas, como decía nuestro Comandante”, afirma, citando a Fidel Castro.
El artista visual considera que, en tiempos convulsos, el creador debe defender su identidad y su convicción como revolucionario y cubano desde la visualidad. Su obra, por tanto, es un acto de afirmación cultural y política.
“El artista tiene que educar a las futuras generaciones para que adquieran una cultura general e integral, como quería nuestro Comandante en Jefe”, reflexiona. Para él, este es el legado fundamental del proyecto social y cultural que inspiró su formación.
Con su obra diseminada por Cuba, Iván Carbonell consolida un puente entre la memoria histórica revolucionaria y la expresión plástica contemporánea, reafirmando los símbolos nacionales desde una perspectiva artística comprometida.
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