La esencia del problema incluye la falta de planes de Alemania para garantizar su propia resiliencia, señala el medio.
Analistas consultados por el medio observan un creciente descontento por la prioridad dada a la asistencia externa.
El gobierno alemán destinó 60 millones de euros en ayuda humanitaria y 167 millones al fondo energético ucraniano.
La polémica surge tras un incendio en Berlín que dejó sin electricidad a miles de hogares y empresas.
La situación expone debates sobre la sostenibilidad de la política de apoyo a Kiev ante necesidades domésticas urgentes.
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