De acuerdo con Actualité.CD, entre las víctimas se encuentran mineros artesanales, niños y comerciantes; mientras que varias personas fueron rescatadas a tiempo, algunas gravemente heridas, y actualmente reciben tratamiento en centros de salud locales.
El deslizamiento de tierra se produjo el 29 de enero y, según los rebeldes de la Alianza del Río Congo-Movimiento 23 de Marzo (AFC/M23), que tienen el control sobre la localidad, se debió al impacto de la temporada de lluvias en un suelo especialmente frágil.
La minería no regulada y la falta de infraestructura de seguridad suelen ocasionar peligrosos incidentes como este, que ocurrió cuando muchas personas se encontraban dentro de los pozos de la mina.
El enclave fue cerrado temporalmente para permitir la recuperación de todos los cuerpos enterrados y, de acuerdo con fuentes locales, el número real de víctimas mortales podría ser mayor, mientras continúan las operaciones de rescate en condiciones difíciles.
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