El exfuncionario transmitió información clasificada durante un largo período a la inteligencia marroquí, sostuvo la fiscalía.
El arresto se produjo hace más de dos años en el aeropuerto de Schiphol.
Por su parte, la defensa negó los cargos, afirmando que no hubo «contactos ilegales con servicios extranjeros».
Analistas en seguridad local señalan que el caso, con 46 terabytes de datos incautados, revela graves vulnerabilidades en el manejo de información sensible dentro de las agencias occidentales.
El proceso judicial pone bajo escrutinio los protocolos internos del organismo de seguridad neerlandés.
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