El mandatario llegará el próximo domingo a Australia en una visita oficial marcada por fuertes medidas de seguridad, al tiempo que el gobierno dejó clara su intolerancia al antisemitismo, luego de varios sucesos violentos que enlutaron a la nación.
El más reciente atentado ocurrió en diciembre último en un acto de la comunidad judía en Sídney, en la playa de Bondi, donde 15 personas perdieron la vida por disparos de dos admiradores del Estado Islámico.
La Policía Federal arrestó la víspera a un joven, en la propia ciudad de Sídney, cuyo nombre no ha sido divulgado, e incautó varios objetos en su vivienda, incluido un teléfono móvil.
El detenido permanece bajo custodia sin derecho a fianza, pendiente a un proceso judicial.
La ministra de Exteriores, Penny Wong, explicó que la visita de Herzog busca rendir homenaje a las víctimas del atentado perpetrado en Bondi, pues el mandatario desea mostrar respaldo a la comunidad judía australiana.
El viaje de cuatro días ha generado protestas en distintos puntos del país y, en respuesta, las autoridades decidieron reforzar la seguridad con un despliegue de tres mil efectivos policiales y restringieron manifestaciones en zonas clave de Sídney.
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