“Necesitamos alinear prioridades, definir hojas de ruta, establecer responsabilidades y crear mecanismos de seguimiento que garanticen un impacto real, medible y duradero”, sostuvo el mandatario durante la inauguración de la primera reunión de trabajo del Mecanismo de Coordinación del Corredor de Lobito.
Frente a representantes de los países directamente involucrados en la implementación de la plataforma ferroviaria y logística: Zambia y República Democrática del Congo (RDC), así como del Banco Mundial y socios para el desarrollo, el jefe de Estado insistió en la importancia del encuentro.
Consideró la cita como un paso para garantizar la armonización regulatoria y los procesos de facilitación para el proyecto, a partir de la definición de objetivos, responsabilidades y un seguimiento regular.
Afirmó que el Mecanismo no busca crear nuevas estructuras ni burocracias adicionales, sino garantizar que todas las iniciativas se coordinen adecuadamente, evitando la duplicación y fragmentación.
“La complementariedad entre proyectos, financiamiento y reformas es clave para maximizar los resultados y acelerar la implementación”, sostuvo. Concedió relevancia al aseguramiento de la infraestructura ferroviaria, vial y energética, como columna vertebral del Corredor de Lobito, por lo que valoró como estratégico el completamiento de los proyectos de rehabilitación en la RDC, la construcción de la conexión ferroviaria y vial con Zambia, y la interconexión de la red de transporte energético de Angola con la región.
“Sin este esfuerzo, la creación de un corredor de desarrollo eficaz para nuestros países, integrado en el contexto de la economía global, se tornará mucho más difícil”, apuntó.
Lourenço destacó el acuerdo de financiación por 753 millones de dólares para el Ferrocarril Atlántico de Lobito (LAR) de diciembre pasado, que incluye 553 millones de dólares de la Corporación Financiera para el Desarrollo de los Estados Unidos (DFC) y 200 millones de dólares del Banco de Desarrollo de Sudáfrica (DBSA).
Significó que este dinero, destinado a apoyar la rehabilitación y modernización del eje ferroviario y los componentes logísticos asociados, confirma que el corredor cuenta con las condiciones para movilizar financiación estructurada y a largo plazo, así como refuerza la credibilidad y la rentabilidad del proyecto.
“El Corredor de Lobito es más que un proyecto de infraestructura; es un proyecto de confianza, integración y un futuro compartido. Su verdadero éxito se medirá no solo por los kilómetros de vías férreas o el volumen de carga transportada, sino por el impacto que tendrá en la vida de las personas”, añadió.
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