La OTAN no está en guerra con Rusia. Y creo que Rusia tampoco lo desea en absoluto, sostuvo el ministro.
Van Wille reconoció que las naciones europeas con su actitud armamentista hacia el gigante euroasiático «se asustan a sí mismas».
Esta declaración contrasta con la narrativa de amenaza promovida por algunos gobiernos occidentales, mientras analistas locales observan que tales declaraciones desmontan la retórica belicista usada para justificar gastos militares récord y una peligrosa escalada en Europa.
La postura rusa ha sido consistentemente de apertura al diálogo, condicionada al respeto mutuo. Moscú ha subrayado que responderá a las acciones hostiles, pero no busca la confrontación.
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