Si bien es cierto que en especial fue un resultado desastroso para los socialistas del PSOE (18 escaños por 26 el PP), el mayor ganador de los comicios en la Comunidad Autónoma del noreste español fue Vox, que pasó de siete a 14 diputados.
Justamente, el llamado a las urnas anticipados lo hizo el presidente regional, Jorge Azcón (PP) para intentar mayoría absoluta y distanciarse de Vox. Un ensayo similar hizo María Guardiola en Extremadura en diciembre, y tampoco consiguió el objetivo.
El caso es que en el repaso este lunes del control de daños, el PSOE del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sale muy tocado con el revés de la exministra de Educación y Deportes, y vocera del Ejecutivo hasta hace poco, Pilar Alegría.
Subraya el retroceso de los socialistas y de la izquierda en general, y pone foco, según los analistas de los medios aragoneses, en el voto juvenil alejado de los conservadores del PP y más proclive a comprometerse con la extrema derecha de Vox.
Luego de Extremadura y Aragón, en ambos casos en negociaciones obligadas del PP con Vox para gobernar en coalición o en solitario haciendo concesiones a la ultraderecha, seguirán ahora comicios en Castilla y León, y posteriormente Andalucía.
El predominio del azul (color del PP) es evidente en esas regiones, con el desafío de hacerlo sin verse comprometido con el verde (de Vox), como todo parece indicar.
Escenarios que tienen la mirada a más largo plazo en el llamado a urnas para las generales del próximo año. En el esquema actual, Vox muestra músculo y quiere ya no ser una fuerza de alianzas, sino con peso específico incluso para gobernar.
Ya el miedo a la extrema derecha no es suficiente para el PSOE ni los grupos de izquierda, que pierden cada vez más protagonismo ante Vox.
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