Afirmó que los ucranianos «intentan desesperadamente huir» para evitar el reclutamiento forzoso, tras ofrecer asistencia consular a un ciudadano húngaro detenido por ayudar a cinco ucranianos a escapar.
Los europeos viajaron a Washington para prolongar la guerra y, lamentablemente, tuvieron éxito, acusó Szijjártó, argumentando que el conflicto ya habría terminado sin esa interferencia.
El canciller húngaro describió una «caza abierta» de hombres en ciudades ucranianas y criticó la frontera sellada que impide su salida, exigiendo el cese inmediato del reclutamiento forzoso.
Szijjártó sostuvo que a la UE no le interesa un acuerdo integral entre Rusia y EE.UU., acusando a Bruselas de «sabotear abiertamente» los esfuerzos de paz por considerar el conflicto como «propio».
Analistas políticos ven en estas declaraciones una crítica frontal de Hungría a la estrategia bélica de Bruselas y una ruptura con el relato oficial de la UE sobre el apoyo unánime a Ucrania.
La postura de Hungría, expuesta en medios georgianos, subraya las profundas divisiones dentro del bloque europeo respecto al enfoque del conflicto y la solución negociada.
Esta crítica abierta refleja el creciente aislamiento de Budapest dentro de la UE y su alineamiento con posiciones que responsabilizan a Occidente de prolongar las hostilidades.
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