La esquiadora de 46 años, quien cumplirá 47 en una semana, completó la prueba del eslalon supergigante en el Tofane Alpine Skiing Centre de Cortina d’Ampezzo, donde terminó en el puesto 26 con 1:31.37 minutos, el último tiempo registrado en un evento que vio a 17 atletas abandonarlo.
En la pista serpenteada y bajo un clima complicado, la nacida en Glenwood Springs acarició la gloria en cada metro vencido, y al final el aplauso del público presente y el reconocimiento de muchas personas más por todo el planeta superan cualquier otra recompensa.
Schleper representó a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Nagano 1998, Salt Lake City 2002, Turín 2006 y Vancouver 2010, y tras su retiro en 2011, decidió competir por su amado México en la cita bajo los cinco aros de Pyeongchang 2018, volviéndolo a hacer en Beijing 2022 y hoy en Milán-Cortina 2026.
La mexicana prevé retornar a la liza en el esquí alpino olímpico el domingo para el eslalon gigante.
En el deporte las medallas cuentan, pero no son lo único, vale muchísimo la participación, porque detrás de ella están el sacrificio y el esfuerzo diarios, una visión que Schleper demuestra asumir con su actuación.
De hecho, Milán-Cortina no parece que sea el prólogo de su carrera, y ojalá la veamos en los Alpes franceses 2030, en los que igualaría la hazaña del esquiador japonés Noriaki Kasai, el único en la historia en competir en ocho olimpiadas de invierno, entre 1992 y 2018.
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