La administración del centro de salud destacó que hace tres meses fue detenido el primero de los generadores y ahora el segundo, en ambos casos por la falta de “aceites y repuestos disponibles para repararlos y operarlos de manera segura y sostenible”.
Ahora la instalación solo funciona con dos pequeños, en condiciones operativas extremadamente frágiles que no garantizan la estabilidad ni la continuidad de los servicios médicos, subrayó.
Esa situación “expone las vidas de cientos de pacientes, heridos y personal médico a graves riesgos, especialmente en unidades de cuidados intensivos, guarderías, quirófanos y otros departamentos vitales”, alertó.
La crisis podría derivar en cualquier momento en un cierre total de las instalaciones, lo cual generaría una nueva catástrofe humanitaria y sanitaria para el sector, subrayó.
Este mes, Ismail Al-Thawabta, jefe de la oficina de medios del Gobierno en Gaza, acusó a Israel de provocar una crisis sin precedente en la salud del territorio como resultado de la agresión y del bloqueo a la entrada de medicamentos.
Israel solo permitió el ingreso de apenas el 42 por ciento de los camiones cargados con ayuda tras la entrada en vigor del alto el fuego, el 10 de octubre del pasado año, destacó.
Como ejemplo, citó que del 15 de enero al 7 de febrero llegaron cinco mil 831 vehículos, de los 13 mil 800 planificados.
Reveló que carecen del 46 por ciento de la lista de medicamentos esenciales, del 66 por ciento de los insumos médicos y del 84 por ciento de los materiales de laboratorio y de los bancos de sangre.
Asimismo, calificó los servicios médicos como meramente formales y muy limitados porque no garantizan la continuidad de la ayuda.
La situación en Gaza representa un claro crimen humanitario, y la continuación de esta realidad es una flagrante violación del derecho internacional que coloca al mundo entero ante sus responsabilidades morales, afirmó.
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