En un comunicado, los analistas y relatores especiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertaron sobre la existencia de pruebas «inquietantes y creíbles» de delitos a gran escala cometidos por el difunto empresario Jeffrey Epstein y una red global que, según más de 11 mil archivos divulgados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, implica a figuras como Donald Trump, Bill Clinton, Elon Musk, Bill Gates y la realeza europea, entre otros.
Entre las aberraciones perpetradas se encuentran actos que podrían ser catalogados como esclavitud sexual, violencia reproductiva, desaparición forzada, tortura, tratos inhumanos y degradantes, y feminicidio, indicaron.
Esos crímenes se cometieron en un contexto de creencias supremacistas, racismo, corrupción, misoginia extrema, mercantilización y deshumanización de mujeres y niñas de diferentes partes del mundo. Los archivos, que sugieren la existencia de una organización criminal global, conmocionan la conciencia de la humanidad y exponen muestras aterradoras del nivel de impunidad, añadieron.
Asimismo, recordaron que en el derecho penal internacional, se considera que existen crímenes de lesa humanidad cuando delitos como la esclavitud sexual, la violación, la prostitución forzada, la trata de personas, la persecución, la tortura o el asesinato se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil.
En ese sentido, señalaron que el caso Epstein puede cumplir esos requisitos y pidieron que los implicados en esos hechos sean procesados en todos los tribunales nacionales e internacionales competentes.
Pese a la magnitud de las revelaciones, los expertos alertaron sobre graves fallos en la publicación de los archivos que expusieron información sensible de las víctimas y causaron daños a las mismas.
La rendición de cuentas es limitada. Según el derecho internacional, los Estados tienen la obligación de prevenir, investigar y sancionar la violencia contra las mujeres y las niñas, incluidos los actos cometidos por actores privados. Los graves errores en el proceso de divulgación subrayan la urgente necesidad de procedimientos operativos estándar centrados en las víctimas, indicaron.
Además, instaron a las autoridades estadounidenses a remediar esas deficiencias, realizar una publicación completa para comprender los métodos de la red, garantizar una reparación integral a las personas agredidas y poner fin a la impunidad de los perpetradores.
Deben levantarse los plazos de prescripción que impiden el enjuiciamiento de los graves delitos atribuidos. Cualquier sugerencia de que es hora de dejar atrás los archivos de Epstein es inaceptable, aseveraron.
Es imperativo que los gobiernos actúen con decisión para exigir responsabilidades a los culpables. Nadie es demasiado rico ni demasiado poderoso para estar por encima de la ley, concluyeron.
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