La Secretaría de Educación confirmó este martes que la lectura de la Biblia no será obligatoria en ningún centro educativo del país centroamericano, público o privado.
Una moción de ley sobre el tema fue introducida a principios de mes en el Parlamento por el titular de ese poder del Estado, Tomás Zambrano, quien comentó que la idea fue socializada con las autoridades de las iglesias católica y evangélica.
“No es un tema de religión, es un tema de valores que se han perdido”, afirmó entonces Zambrano, del gobernante Partido Nacional (derecha), tras defender que la propuesta no tiene un enfoque religioso, sino que busca reforzar la formación ética y moral de la niñez y la juventud hondureña.
Tras socializar con las autoridades educativas los alcances del proyecto, la iniciativa en discusión se orientará ahora exclusivamente hacia el fortalecimiento de valores éticos y morales en niños y jóvenes, sin imponer ninguna religión ni vulnerar la libertad de conciencia.
Durante un encuentro con parlamentarios, la viceministra hondureña de Educación, Angélica Sánchez, aclaró que la actividad no será obligatoria y que no tiene fines religiosos, sino pedagógicos, centrados en la transmisión de valores universales.
Expresó que la proposición se basa en la lectura reflexiva de relatos culturales y literarios, entre los que se incluirían algunos textos bíblicos opcionales presentados desde una perspectiva histórica, narrativa y educativa.
La idea es contribuir a una mejor sociedad trabajando con los valores universales que promueven la convivencia, el respeto, la paz y la solidaridad, remarcó.
“No se trata de una religión ni de obligar a creer en algo específico, sino de respetar plenamente la diversidad de creencias de cada familia y cada estudiante”, explicó.
Las autoridades enfatizaron que la educación en Honduras es laica por mandato constitucional, y que en ningún momento se pretende introducir la Biblia como texto obligatorio o como instrumento de adoctrinamiento religioso.
A juicio de la viceministra, el fortalecimiento de valores como el respeto, la empatía, la convivencia pacífica y el pensamiento crítico puede contribuir a reducir problemas sociales como la participación de jóvenes en maras y pandillas, así como situaciones de ansiedad y depresión.
Sánchez aseveró que no se contempla ninguna reforma constitucional y que Honduras seguirá siendo un Estado laico.
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