La entidad publicó el estudio La inteligencia artificial en las administraciones tributarias: recomendaciones para implementarla, el cual advierte que el rezago en la adopción de la IA por los gobiernos puede ampliar las brechas estructurales de la región y limitar su capacidad para fortalecer la sostenibilidad fiscal.
En un contexto de acelerada transformación digital y crecientes presiones fiscales, la institución sostiene que la IA es un factor estratégico que puede fortalecer o debilitar las capacidades institucionales del Estado, según cómo se implemente.
Brasil y México son los únicos países latinoamericanos que figuran entre las 30 naciones con mayor número de empresas de IA en el mundo.
No obstante, la incorporación de esta tecnología en el sector público regional sigue siendo limitada, y solo nueve países han publicado estrategias nacionales oficiales en la materia: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Perú, República Dominicana y Uruguay.
La brecha de inversión también es considerable, pues América Latina en su conjunto destinó 11 mil 590 millones de dólares a la IA en 2023, frente a los 87 mil 190 millones de Estados Unidos, los 63 mil 180 millones de Europa y los 29 mil 20 millones de China.
A nivel internacional, la IA ya se utiliza para fortalecer la gestión tributaria, y como refiere el estudio, en un ejercicio comparativo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) más del 52 por ciento de los países analizados emplean la IA en análisis de riesgo, y el 49 por ciento la usa para detectar evasión y fraude fiscal.
En América Latina y el Caribe, 11 de los 14 países analizados reportaron su aplicación en al menos un área tributaria.
El estudio señala que adoptar de manera estratégica la IA puede mejorar los servicios al contribuyente, fortalecer la fiscalización mediante modelos predictivos, optimizar la recaudación y la asignación de recursos, así como incrementar la eficiencia operativa.
Advierte además que el uso de la IA con datos sesgados o sin controles adecuados puede generar efectos discriminatorios.
La región enfrenta una ventana de oportunidad, pues si la inteligencia artificial se implementa con capacidades institucionales sólidas y criterios éticos claros puede fortalecer la sostenibilidad fiscal y la equidad; de lo contrario, podría convertirse en un nuevo factor de divergencia estructural, señala el estudio.
Avanzar hacia una adopción responsable de la IA permitirá fortalecer la movilización de recursos internos, mejorar la equidad fiscal y consolidar administraciones tributarias más modernas y transparentes, agrega.
La publicación ofrece una hoja de ruta concreta para que los países de América Latina y el Caribe impulsen una agenda de modernización fiscal acorde con los desafíos de la economía digital.
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