De la cantidad defraudada, solo se logró recuperar alrededor de 78 millones de ringgit, equivalente a 20 millones de dólares, mientras que el resto se perdió debido a las técnicas cada vez más sofisticadas de los estafadores.
Según expuso el también viceprimer ministro, algunas personas fueron obligadas a compartir contenido explícito que luego se utilizó para chantajearlas, y en varios casos la presión provocó suicidios.
Al decir de Sokha, la vergüenza y el estigma asociados a estos delitos han tenido consecuencias fatales en el país.
El ministro además alertó sobre el aumento de fraudes bancarios falsos, en los cuales los delincuentes convencen a las víctimas de transferir dinero haciéndoles creer que han ganado premios.
Ante esta situación, el gobierno ha intensificado las operaciones de seguridad contra las estafas digitales y el juego ilegal en línea, muchos de ellos gestionados por redes criminales internacionales.
En la primera semana de febrero, las autoridades deportaron a más de tres mil 300 extranjeros en el marco de la operación nacional “XXL Operation” para erradicar estas actividades.
De igual manera, el Ejecutivo recién aprobó un proyecto de ley contra las estafas cibernéticas, con el objetivo de reforzar el marco legal y combatir un problema que ha dañado la reputación internacional de Camboya.
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