Las acciones incluyen recitales de poesía, ofrendas florales y concentraciones nocturnas que evocan el Movimiento por el idioma, surgido cuando el entonces Estado de Pakistán intentó imponer el urdu como única lengua nacional, pese a la mayoría bengalí en el territorio oriental.
El 21 de febrero de 1952, fuerzas policiales abrieron fuego contra manifestantes en Dacca, hecho que marcó la identidad política y cultural del país y que posteriormente sería considerado antecedente directo de su independencia.
En reconocimiento a ese sacrificio, la Unesco proclamó en 1999 el 21 de febrero como Día Internacional de la Lengua Materna, subrayando el valor del multilingüismo para la paz y el desarrollo sostenible.
Paralelamente, la feria literaria Amar Ekushey concentra a editoriales, autores y académicos en debates sobre preservación lingüística y digitalización de lenguas minoritarias.
Delegaciones culturales de países latinoamericanos con diversidad idiomática,incluidos Bolivia, Perú y México, participan en foros de cooperación Sur-Sur para intercambiar experiencias en políticas de protección de idiomas originarios.
Analistas señalan que la conmemoración adquiere renovada relevancia en un contexto global de expansión tecnológica y homogeneización cultural, donde la defensa de la lengua se vincula directamente con la preservación de la identidad nacional.
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