La norma, firmada por el ministro de Trabajo, Harold Burbano, aún no ha sido publicada en el Registro Oficial ni en el portal institucional, aunque ya fue distribuida a inspectores laborales, según medios locales.
El acuerdo aplica a todos los empleadores y trabajadores sujetos al Código del Trabajo.
El texto define como turnos especiales aquellos que, por la naturaleza de la actividad, no pueden interrumpirse por razones técnicas o por eventuales perjuicios al interés público o a las necesidades del empleador.
Uno de los cambios centrales es la posibilidad de redistribuir las 40 horas semanales en jornadas de hasta 10 horas diarias dentro de cinco días.
Además, empleadores y trabajadores podrán acordar ampliar la jornada hasta un máximo de 12 horas por día, siempre que esas horas adicionales se compensen con más días de descanso y se mantenga la relación de cinco días de trabajo por dos de descanso.
El Ministerio señala que la redistribución busca mejorar la eficiencia en el uso del tiempo, facilitar la conciliación familiar y promover el empleo joven y femenino.
Sin embargo, la medida generó cuestionamientos en el ámbito jurídico laboral.
La abogada Angie Toapanta advirtió que, en una relación de subordinación, el consentimiento podría no ser plenamente libre y alertó que la ampliación hasta 12 horas diarias altera en la práctica el límite tradicional de ocho horas.
Por su parte, la Asociación de Abogados Laboralistas del Ecuador rechazó el acuerdo al considerar que amplía la jornada y habilita mecanismos de compensación que podrían sustituir el pago efectivo de horas extraordinarias.
“El 61 por ciento de ecuatorianos dijimos NO a la Constituyente y a una nueva Constitución. Antes dijimos NO al contrato por horas, pero ahora Daniel Noboa busca pasarse por el forro el pronunciamiento popular y precarizar a los trabajadores, elevando la jornada laboral a 12 horas diarias y obviando el pago de horas extras y suplementarias”, comentó el abogado y analista político Mauro Andino.
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