Las elecciones, previstas para el 12 de abril, definirán la conformación del próximo gobierno y el control de las 199 curules de la Asamblea Nacional.
Según informó la Comisión Electoral Central, la normativa local establece el inicio de la campaña 50 días antes de los comicios, lo que habilita desde hoy el uso de fondos públicos para partidos, la difusión de propaganda en medios y la recolección de firmas para candidaturas.
Analistas consultados aquí coinciden en que la contienda refleja dos modelos de país: mientras Fidesz defiende la soberanía energética y una posición neutral frente al conflicto en Ucrania, Tisza propone alinear la política exterior con la Unión Europea (UE) y reducir la dependencia de Rusia para 2035.
En estas elecciones se decidirá la cuestión de la guerra y la paz, declaró Orbán, en alusión a las diferencias con sus oponentes sobre el respaldo a Kiev.
Mientras, especialistas advierten que los sondeos muestran resultados contradictorios, con encuestadoras afines al gobierno que otorgan ventaja a Fidesz y otras cercanas a la oposición favoreciendo a Tisza, aunque todas coinciden en que solo tres fuerzas superarían el umbral de cinco por ciento.
La campaña incluye la recolección de al menos 500 firmas por candidato en los 106 distritos uninominales, mientras que las listas nacionales requieren postulaciones en 71 circunscripciones.
Observadores políticos señalan que el ascenso de Tisza, vinculada con el Partido Popular Europeo, fragmenta el voto opositor tradicional y podría reconfigurar el mapa parlamentario, aunque recuerdan que encuestas previas a 2022 fallaron al pronosticar una victoria de la entonces coalición opositora.
Expertos en geopolítica consultados advierten que el resultado tendrá implicaciones para la unidad europea, particularmente en materia energética y de respaldo a Ucrania, dado el historial de vetos de Budapest en la UE.
arc/ehl/amp













