Al pie de la silueta metálica de Sandino, de unos 18 metros de altura, ubicada en el mirador de Tiscapa, los miembros de la misión estatal encabezados por la embajadora Iliana Fonseca y acompañados por el canciller nicaragüense Valdrack Jaentschke, depositaron flores para tributar al héroe nacional.
En la ceremonia, que contó además con la asistencia del asesor presidencial para asuntos internacionales y temas políticos, Iván Lara, así como otros miembros de la Cancillería, la diplomática cubana resaltó el legado del líder antiintervencionista y afirmó que vive hoy más que nunca.
“Rendir hoy tributo al General de hombres y mujeres libres Augusto César Sandino constituye un altísimo honor, porque como diría nuestro héroe nacional, José Martí, honrar honra”, manifestó.
Fonseca subrayó que en tiempos en que el pensamiento de Martí, Simón Bolívar, Sandino y Fidel Castro está más presente que nunca, este homenaje reafirma los sentimientos de unidad, solidaridad y marcha integradora, así como la necesidad de que los pueblos de América defiendan su soberanía, independencia y autodeterminación.
La embajadora abogó por continuar defendiendo el antiimperialismo frente a intentos de apagar los sueños y de impedir que los pueblos construyan un futuro libre y soberano.
Sandino fue apresado y asesinado junto a sus lugartenientes, los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor, el 21 de febrero de 1934, tras asistir a una cena a la que fueron invitados por el entonces presidente Juan Bautista Sacasa en el Palacio Presidencial, ubicado en la Loma de Tiscapa.
El asesinato fue planificado por el entonces director de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza García, mediante la firma de un documento suscrito por 14 miembros de ese cuerpo militar y en contubernio con la embajada de Estados Unidos en Nicaragua.
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