Según el sondeo de CSA para Le Journal du Dimanche, la popularidad del mandatario se sitúa a finales de febrero en un 30 por ciento, una aceptación que aunque baja, es superior a las de sus predecesores más recientes en el cargo y a la del propio presidente de la República, Emmanuel Macron.
A diferencia del conservador Michel Barnier y del centrista François Bayrou, primeros ministros derrocados por la Asamblea Nacional en diciembre del 2024 y septiembre pasado, respectivamente, Lecornu mantiene un nivel de aprobación estable.
La encuesta muestra que dentro del partido oficialista Renacimiento el respaldo ronda el 70 por ciento, mientras que entre Los Republicanos alcanza la mitad.
Sin sorpresas, la gestión de Lecornu es ampliamente rechazada en las filas de la izquierda, pero en menor medida que la impopularidad que tuvieron en este sector Barnier y Bayrou, así como la que presenta el presidente Macron.
El primer ministro y aliado del jefe de Estado ha superado varias mociones de censura, gracias a la decisión de los socialistas de no acompañarlas.
Los partidos Agrupación Nacional y La Francia Insumisa, dos de los más poderosos del país, buscan su derrocamiento como parte de la estrategia de conseguir elecciones anticipadas, ya sean legislativas o presidenciales.
En los próximos días Lecornu prevé cambios en su Gabinete, una medida que podría contribuir a mejorar su imagen.
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