La alcaldía local confirmó en la madrugada de este martes la medida excepcional, luego de que el acumulado de precipitaciones en febrero alcanzara 584 milímetros, el mayor volumen desde que existen registros.
Estas intensas lluvias provocaron el desbordamiento del río Paraibuna y de varios arroyos, lo cual dejó barrios enteros aislados y espacios sepultados por deslizamientos de tierra.
Según la Defensa Civil, al menos 440 personas quedaron sin vivienda y reciben asistencia del gobierno municipal, en tanto el Cuerpo de Bomberos busca a 45 desaparecidos, informó el portal G1.
La alcaldesa Margarida Salomão calificó la situación como extrema y afirmó que la prioridad absoluta es preservar vidas ante un escenario de devastación sin precedentes históricos para la localidad.
El volumen de precipitaciones registrado hasta la fecha convierte a febrero en el mes más lluvioso de la historia, señaló Salomão, y añadió que se produjeron 20 deslizamientos de tierra.
La región sudeste es la más afectada, con el mayor número de viviendas sepultadas, ante lo cual equipos del Cuerpo de Bomberos, la Defensa Civil y brigadas municipales trabajan de forma coordinada para rescatar víctimas, localizar a los desaparecidos y atender emergencias.
El decreto de calamidad pública permite a la administración local acceder a recursos financieros y apoyo humano de los gobiernos estadual y federal de manera más ágil, sin los trámites habituales.
De acuerdo con especialistas citados por medios de prensa, el elevado volumen de lluvias acumulado en pocas semanas incrementa la inestabilidad de taludes y encostas, un problema estructural en varias ciudades brasileñas donde la expansión urbana, en ocasiones desordenada, se ha producido en áreas vulnerables.
La situación en Minas Gerais se suma a una serie de emergencias por lluvias intensas registradas en distintas regiones de Brasil en los últimos años, con pérdidas humanas, daños a infraestructuras y miles de desplazados.
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