De acuerdo con informes de prensa, altos mandos militares alertaron de los peligros de un ataque a la República Islámica que podría convertirse en una intervención que extienda el conflicto en Medio Oriente y con ello las múltiples bajas para las fuerzas estadounidenses; sin embargo, Trump cree que el triunfo sería tan fácil como si se tratase de un juego de fútbol.
Uno de los líderes militares que está trasladando sus criterios al mandatario republicano es el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine.
Trump refutó la víspera que Caine le hubiese advertido al presidente y a otros altos funcionarios que una acción militar en Irán podría suponer tales peligros.
“Han circulado numerosas noticias falsas que afirman que el general Daniel Caine, a veces conocido como Razin, se opone a que declaremos una guerra contra Irán. Esta noticia no atribuye este vasto conocimiento a nadie y es totalmente incorrecta”, declaró el gobernante en su red Truth Social.
“El general Caine, como todos nosotros, no querría ver una guerra, pero si se decide ir contra Irán a nivel militar, opina que será algo fácil de ganar”, continuó Trump.
Sin embargo, un reporte de Axios señaló que Caine ha sido más cauteloso en las conversaciones sobre la planificación contra Irán en comparación con el período que antecedió al ataque a Venezuela el 3 de enero, donde secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores.
El jefe del Estado Mayor Conjunto considera que una posible operación importante contra Irán conllevaría un mayor riesgo de bajas estadounidenses, apuntó el medio.
También The Wall Street Journal dijo que Caine ha expresado opiniones similares durante reuniones en el Departamento de Defensa y el Consejo de Seguridad Nacional, preocupaciones que igualmente plantearon otros funcionarios del Pentágono.
Por su parte, The Washington Post indicó que el jefe del Estado Mayor Conjunto sugirió que cualquier operación militar importante en Irán podría enfrentar obstáculos.
Pero ninguno de los informes refiere que Caine se opusiese a que Estados Unidos declarara la guerra contra Irán. El general presentó ya a Trump y a otros altos funcionarios de seguridad nacional en los últimos días una serie de opciones de ataque contra Irán.
Caine fue el artífice del bombardeo de Estados Unidos en junio a las tres principales instalaciones nucleares iraníes, una operación conocida como Martillo de Medianoche, que, solo retrasó el programa nuclear del país solo unos meses, dijo entonces el diario The New York Times.
Trump afirmó que estaba evaluando ataques limitados contra Irán si no si llegaban a puerto alguno las negociaciones sobre el programa nuclear del país.
Las pláticas entre ambas partes continúan bajo la presión de una acción militar con la esperanza de alcanzar un acuerdo. Teherán insiste en que su programa nuclear es pacífico. El enviado especial Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, tienen previsto esta semana otra ronda de conversaciones en Ginebra, Suiza, con sus contrapartes.
“Soy yo quien toma la decisión. Prefiero un acuerdo a no hacerlo, pero si no lo logramos, será un día muy malo para ese país y, muy tristemente, para su gente, porque son grandes y maravillosos, y algo así nunca debería haberles sucedido”, escribió Trump, quien lanzó hace poco un ultimátum de 10 a 15 días para alcanzar el escurridizo pacto.
Ante el refuerzo del despliegue militar estadounidense en la región, se preguntó Witkoff por qué Irán no ha “capitulado” y el interés del comentario no reside en su tono, sino en su premisa. Parte de la convicción de que la superioridad militar y financiera debería traducirse en concesiones políticas, destacó un artículo de la prensa iraní.
La combinación de sanciones económicas, aislamiento diplomático y presión militar se concibe como un lenguaje universal para Washington. Cuando no produce el resultado esperado, la conclusión habitual es que la presión debe intensificarse. Lo que Witkoff expresa es, en realidad, la incapacidad de concebir que Irán tenga una lógica propia, consistente y calculada, añadió.
Estados Unidos mantiene actualmente el mayor despliegue militar en Medio Oriente desde que estalló la guerra de Iraq en 2003.
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