«Hoy cumplimos 59 años de construcción y de unidad. Es un gran mérito haber llegado hasta acá, haber logrado sostener esta organización unitaria, durante tanto tiempo, y en un territorio en disputa como es nuestro continente», reflexionó el presidente de CLATE, el líder sindical argentino Julio Fuentes.
Su fundación se produjo este día de 1967 en la ciudad argentina de Chapadmalal, donde convergió un grupo de jóvenes dirigentes en un contexto adverso y con muy pocos recursos con la preclara convicción de crear una unión que agrupara para defenderse a los sindicatos de empleados estatales.
Eran tiempos en que la región vivía uno de los períodos más oscuros de su historia. Era una época de dictaduras, guerra fría y fuertes restricciones a los derechos sindicales y democráticos.
En esos años, en diversos países existían prohibiciones para agremiarse, como era el caso de Brasil y Bolivia, y en otros, como en Colombia y Ecuador, se imponía la limitación a asociarse y dejaban a los obreros sin la posibilidad de formalizarse en un sindicato o federación.
La mayor parte de las organizaciones sindicales de América Latina y el Caribe tuvo que resistir intervenciones, incluso, muchas veces, represiones sangrientas. El campo popular discutía las mejores guías y formas organizativas para la liberación, recuerda la Confederación en un vídeo informativo.
Hoy CLATE nuclea a más de cinco millones de trabajadores públicos de 20 países de la región afiliados a un centenar de gremios.
«Seguimos comprometidos con la defensa irrestricta de los derechos de los trabajadores del sector público, pero también con esa concepción que quedó plasmada en nuestra declaración de principios: somos antiimperialistas”, reafirmó Fuentes.
“Mientras otros creen en un modelo de colonia, nosotros defendemos un modelo de país y luchamos por un futuro de igualdad y de soberanía», sostuvo.
arc/mh













