El alentador inicio del año de estas ayudas familiares, sin embargo, parece ensombrecido por el vencimiento del Estatus de Protección Temporal (TPS), o Temporary Protected Status, en inglés, algo que pudiera ocurrir en septiembre próximo.
Si el presidente Donald Trump decide no renovar la protección afectaría directamente a cerca de 200 mil salvadoreños en Estados Unidos.
Estos beneficiarios perderían su permiso de trabajo y protección contra la deportación, enfrentando el riesgo de tener que abandonar el país tras décadas de residencia.
La cifra de remesas en enero es la más alta para ese mes desde la década de 1990 y son un sostén importante para un alto por ciento de familias, además de representar cerca de un cuarto del producto interno bruto (PIB),
Si hay deportaciones el país enfrentaría un serio problema para la economía, dígase falta de empleos para los que regresan, viviendas y fondos para mantener a las familias. Miles de salvadoreños entrarían en un estado de pobreza alarmante, todo un reto para el gobierno de Nayib Bukele.
Ahora estas ayudas son la principal fuente de ingreso de divisas al país y, mientras llega la fecha para que Washington tome un decisión sobre el TPS, seguirán impulsando la economía salvadoreña.
Los 759.4 millones de dólares en el arranque de 2026, representan un alza de 83.1 millones, un 12.3 por ciento, con relación a los 676.3 millones de dólares de 2025
Este año los salvadoreños esperan superar los 10 mil millones de dólares en remeses luego de rozar esa cifra en 2025 con nueve mil 987.9 millones de dólares, la mayoría proveniente de Estados Unidos (más del 92 por ciento).
Hay esperanza entre la población que las buenas relaciones de Bukele con el presidente Trump, al menos sirvan para mantener el TPS y no se expulse a inmigrantes que pueden hacer colapsar a este país, estiman expertos.
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