Al intervenir en el segmento de alto nivel del Consejo de Derechos Humanos, celebrado en Ginebra, recomendó la adopción de sanciones contra Kigali e insistió en que el silencio de la comunidad internacional respecto a la RDC no es sinónimo de neutralidad, sino de complicidad, reportó hoy Radio Okapi.
En sus palabras, pronunciadas la víspera, acusó a Ruanda y a la AFC/M23 de haber tomado como rehenes a 30 mil mineros artesanales en Rubaya, obligándolos a producir tres kilogramos de coltán al día, y destacó que en un año de ocupación de varias ciudades del este del país, se han cometido 17 mil 15 atentados contra la vida y la integridad física.
“Una mujer violada cada cuatro minutos”, detalló y agregó que el conflicto ha provocado del desplazamiento de siete millones de personas.
El canciller de Ruanda, Olivier Nduhungirehe, denunció ante el Consejo de Derechos Humanos lo que denominó la “persistente negación” del derecho a vivir con dignidad y condenó la “marginación” de los tutsis congoleños en el este de la RDC, según reportó Actualité.CD.
Kigali llamó a condenar el discurso de odio propagado por representantes congoleños, a exigir responsabilidades por la incitación a la discriminación y la persecución étnicas, y a garantizar que el acceso humanitario se guíe únicamente por la neutralidad, la imparcialidad y la urgencia.
Mencionó el caso de aldeas enteras que supuestamente fueron golpeadas por ataques aéreos y drones, casas incendiadas y destruidas, y familias desplazadas por las acciones de las Fuerzas Armadas de la RDC con la intención de expulsar a estas comunidades de sus tierras ancestrales.
Sostuvo que no son actos de violencia aleatorios, sino una intimidación calculada destinada a la erradicación demográfica y lamentó que la falta de una condena clara haya dado fuerzas a esa actitud.
Puso como ejemplo las declaraciones en diciembre de 2025 del entonces portavoz de las Fuerzas Armadas de la RDC, el general de división Sylvain Ekenge, quien en la televisión nacional describió a las mujeres tutsis congoleñas como “malvadas” y advirtió a sus compatriotas varones que nunca se casaran con ellas.
Remarcó que no se trató de un lapsus aislado, sino que constituye un discurso de odio institucionalizado, y recordó que Ekenge solo fue suspendido después de que sus comentarios provocaran indignación, pero nunca fue procesado.
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