Indica BBC Mundo, por ejemplo, que algunos anuncios de empleo apuntan al tema.
Señalan que cada anuncio de trabajo contiene una advertencia: No te unas a nosotros si no te entusiasma… trabajar unas 70 horas a la semana en persona con algunas de las entes más ambiciosas de Nueva York.
La página web pertenece a Rilla, una empresa tecnológica con sede en Nueva York que vende sistemas basados en inteligencia artificial que permiten a los empleadores supervisar a los representantes de ventas cuando están fuera de la oficina interactuando con los clientes.
La empresa se ha convertido en un ejemplo paradigmático de una cultura laboral acelerada conocida como 996, también denominada en ocasiones Cultura del ritmo frenético o Grindcore.
Por decirlo de forma sencilla, valora las largas jornadas laborales, normalmente de 09:00 de la mañana a 21:00 en la noche, seis días a la semana (de ahí 996).
Para la mayoría eso sería agotador. Pero según Will Gao, director de crecimiento de Rilla, sus 120 empleados simplemente no lo ven así.
Este tipo de enfoque se ha vuelto muy popular en el sector tecnológico en los últimos años, y por una buena razón.
El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) se ha producido a un ritmo vertiginoso, y empresas de todo el mundo están trabajando a toda máquina para desarrollar formas de explotarla y monetizarla, justifica BBC.
Pero para todo fundador de una empresa ambiciosa, el temor constante es que otro llegue primero. La velocidad es fundamental, y los trabajadores del sector tecnológico están sometidos a la presión de trabajar más y durante más horas para obtener resultados rápidamente. Sin embargo, ello provocó una reacción violenta, incluida una oleada de quejas en internet por el hecho de que las empresas ignoraban las leyes laborales y no pagaban las horas extra, al tiempo que obligaban a los empleados a trabajar jornadas excesivas.
En 2021, este coro de desaprobación se había vuelto demasiado fuerte como para que las autoridades lo ignoraran, lo que provocó una represión legal.
La preocupación por el impacto que tiene en la salud trabajar muchas horas no es nada nuevo.
En Japón, un país con una cultura de trabajo duro muy arraigada, donde los asalariados han apoyado de forma notoria la economía de la posguerra con una dedicación absoluta a sus empleadores, existe incluso una palabra para ello: Karōshi.
Significa Muerte por exceso de trabajo y se refiere principalmente a los accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos que sufren las personas que trabajan muchas horas. Karōjisatsu, por su parte, se refiere a las personas que se suicidan o intentan suicidarse debido al estrés laboral.
En términos más generales, un análisis publicado en 2021 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) concluyó que las largas jornadas laborales —definidas como más de 55 horas semanales— habían provocado 745 mil muertes en todo el mundo.
Ello dado por accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas en 2016. Se concluyó que trabajar 55 horas o más a la semana aumentaba el riesgo de morir por enfermedades cardíacas 17 por ciento en comparación con trabajar entre 35 y 40 horas.
En 2022, se constata que 61 organizaciones acordaron reducir la jornada laboral de todo su personal durante seis meses sin ninguna reducción salarial en un proyecto piloto llevado a cabo en Reino Unido.
La conclusión fue que esto redujo significativamente el estrés y las enfermedades entre los trabajadores y ayudó a las empresas a retener a su personal sin perder productividad.
De ahí que el experto en selección de personal Adrian Kinnersley cree que el entusiasmo actual por el 996 sigue estando limitado en gran medida al sector tecnológico.
Confirmó entonces que es discutible si es necesario trabajar 80 horas a la semana, pero cree que en el entorno actual sería difícil competir con una cultura relajada de 35 horas semanales.
El articulo cita varias opiniones de entendidos, pero con un balance general que aboga por laborar las horas necesarias en el sector que sea, como condición humana necesaria. Para otros, la tecnología debería reducir las horas laborales, no expandirlas.
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