Las condiciones humanitarias y de salud en esas instalaciones empeoran cada día, advirtió Abdul Raouf Al-Mana’ma, profesor de Microbiología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Islámica de Gaza.
La acumulación de aguas residuales y desechos sólidos en los campamentos y entre las tiendas de campaña de los desplazados constituye un factor de riesgo que afecta la salud pública, el medio ambiente y la estabilidad social, subrayó.
En una entrevista con la agencia de noticias Shehab, Al-Mana’ma destacó que en el contexto de desplazamiento masivo y debido a los serios problemas de infraestructura, los campamentos se convierten en puntos críticos para la transmisión de infecciones y la exacerbación de enfermedades.
La contaminación de las fuentes de agua conduce a la propagación de una serie de enfermedades como la diarrea aguda, el cólera, la disentería y la hepatitis, explicó.
Destacó que también que la acumulación de agua estancada y desechos proporciona un ambiente ideal para la proliferación de insectos y roedores, lo cual incrementa el riesgo de enfermedades transmitidas por vectores como la malaria y el dengue.
Las condiciones ambientales allí contribuyen a la propagación de infecciones de la piel y enfermedades respiratorias, agregó.
El experto señaló que la filtración de aguas residuales al suelo puede provocar la contaminación y un aumento de la carga microbiana en el medio ambiente, así como la posibilidad de una mayor resistencia a los antibióticos como consecuencia de la propagación de residuos de medicamentos y bacterias.
La descomposición de materiales orgánicos en los desechos también conduce a la emisión de gases como metano y sulfuro de hidrógeno, que pueden causar irritación respiratoria, dolores de cabeza y náuseas en los residentes que viven cerca de vertederos temporales, indicó.
Los riesgos no se limitan únicamente a los aspectos sanitarios y medioambientales, afirmó Al-Muna’ma, al referirse a las graves repercusiones sociales y psicológicas.
La ausencia de instalaciones sanitarias y la pérdida de privacidad provocan un sentimiento de pérdida de dignidad humana entre los desplazados, además de una mayor tensión en los campamentos, con mayores riesgos para las mujeres y los niños, recalcó.
Al respecto, consideró que los menores de cinco años y los adultos mayores son los más vulnerables, así como las embarazadas, los pacientes con enfermedades crónicas y aquellas personas con sistemas inmunes débiles.
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