Durante un iftar de Ramadán organizado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en Estambul, el mandatario expresó su profunda preocupación por los bombardeos contra Irán y lamentó la escalada que afecta a la región.
Erdogan señaló que Ankara ha realizado durante largo tiempo “esfuerzos intensos y serios” para resolver las diferencias mediante el diálogo y la vía diplomática. En ese contexto, informó que sostuvo conversaciones telefónicas con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y con su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian.
Indicó que, pese a las gestiones realizadas por los países de la región, no se alcanzaron los resultados esperados debido a la persistente desconfianza entre las partes y a lo que calificó como intentos de Israel por obstaculizar el proceso.
El jefe de Estado turco describió los ataques contra Irán como una violación de su soberanía y expresó su pesar por las consecuencias para el pueblo iraní. Al mismo tiempo, rechazó los ataques con misiles y drones lanzados por Teherán contra países del Golfo.
Erdogan advirtió que, si no prevalecen la moderación y la sensatez y no se reactiva el diálogo diplomático, la región podría verse arrastrada a una espiral de violencia. Asimismo, instó a todos los actores, en particular al mundo islámico, a actuar con urgencia para evitar un mayor derramamiento de sangre y sufrimiento.
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