Hamdullah Fitrat, portavoz adjunto del Emirato Islámico de Afganistán, señaló que las víctimas se contabilizaron en las provincias afganas de Khost, Paktika, Nangarhar, Paktia, Kandahar y Kunar.
Agregó que ocho viviendas quedaron completamente destruidas y otras 14 parcialmente dañadas.
Por otra parte, en un resumen de las acciones, el Ministerio de Defensa informó que en la madrugada del sábado emprendió operaciones de represalia a gran escala a lo largo de la Línea Durand, y que como resultado se capturaron 27 puestos militares paquistaníes con la muerte de 82 soldados y lesiones a otros 65.
Además, reportó que la fuerza aérea atacó campamentos del ejército paquistaní en Miranshah, Khyber Pakhtunkhwa y Spinwam, en Waziristán del Norte, en la operación denominada Radd al-Zulm como respuesta a los bombardeos paquistaníes en las provincias de Khost y Paktia.
Los informes también indicaron nuevos enfrentamientos terrestres en el distrito de Tero, provincia de Paktika, a lo largo de la Línea Durand.
El jefe de Estado Mayor del Ministerio de Defensa del Emirato Islámico advirtió que cualquier nueva acción militar de Pakistán se enfrentará a una respuesta aún más contundente.
La víspera, se conoció que las autoridades de Pakistán desestimaron la posibilidad de un diálogo con Afganistán y sostuvieron que continúan los enfrentamientos como parte de su denominada Operación Ghazab lil-Haq.
El ministro federal de Información y Radiodifusión, Attaullah Tarar, declaró que las fuerzas de seguridad paquistaníes mataron a 331 combatientes afganos y provocaron lesiones a otros 500.
En una publicación en X, el titular señaló, además, que fueron destruidos 104 puestos de control y 22 capturados por las fuerzas paquistaníes.
Afirmó además que 163 tanques y otros vehículos armados pertenecientes a los talibanes afganos habían sido destruidos, mientras que 37 emplazamientos en todo Afganistán fueron atacados con éxito mediante ataques aéreos.
Previamente, el director general de Relaciones Públicas Interservicios (ISPR), teniente general Ahmed Sharif Chaudhry, declaró en una conferencia de prensa que murieron 12 soldados paquistaníes y otros 27 resultaron heridos.
Justificó la continuidad de las operaciones con un presunto peligro desde Afganistán para Pakistán y acusó al Gobierno de Kabul de aceptar el uso del suelo afgano para acciones violentas contra Islamabad.
Ante esta narrativa, el Gobierno afgano sostiene que el conflicto interno de Pakistán era un problema de ese país de larga data, que Islamabad intenta trasladar la responsabilidad a Afganistán, y que la política exterior de Kabul prioriza el respeto mutuo y el diálogo.
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