“Sigo con profunda preocupación lo que está sucediendo en Medio Oriente e Irán en estos momentos dramáticos”, expresó el pontífice al mediodía de este domingo, tras el rezo del Ángelus, desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano, ante fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.
El Santo Padre hizo además “un ferviente llamamiento a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia, antes de que se convierta en un abismo irreparable”, y alertó sobre “la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones”.
En sus palabras, dirigidas a los reunidos en la plaza vaticana y al mundo, el líder de la Iglesia católica apuntó que “la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo mediante un diálogo razonable, auténtico y responsable”.
“Que la diplomacia recupere su papel y promueva el bien de los pueblos, que anhelan una coexistencia pacífica, fundada en la justicia”, añadió el papa León XIV, y pidió que “sigamos orando por la paz”, indica una nota publicada por la oficina de prensa de la Santa Sede.
El pasado 28 de febrero, alrededor de las 09:40 hora local de Irán, iniciaron los bombardeos estadounidenses e israelíes, como parte de las operaciones denominadas Rugido del León, por Tel Aviv y Furia Épica, por Washington, señala un reporte publicado en el sitio digital del diario Vatican News
Fuerzas norteamericanas e israelíes continúan sus ataques contra la capital, Teherán, así como a las ciudades de Tabriz, Isfahán, Qom, Bushehr, Kermanshah, Zanjan y Karaj, con un saldo de cientos de muertos, incluido el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de esa nación, destaca el texto.
Como respuesta a esa agresión, los iraníes lanzaron misiones y drones contra Tel Aviv, así como hacia objetivos militares estadounidenses en la región, mientras que, como resultado de estos enfrentamiento, se cerró el Estrecho de Ormuz, ruta por la que pasa aproximadamente una quinta parte del crudo mundial.
Ante estos hechos, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó la escalada de violencia, y advirtió sobre el riesgo de una cadena de acontecimientos incontrolable, agrega la fuente.
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