El esperado duelo entre ambas selecciones en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, efectuado en Miami, Florida, reunió a familias, grupos de amigos y fanáticos.
Vestidos con camisetas tricolores ocuparon poco a poco el espacio frente al mar Caribe. Banderas, aplausos y gritos de aliento acompañaron cada jugada de un partido que mantuvo en vilo a los presentes.
La emoción creció a medida que avanzaba el encuentro, que finalmente terminó con victoria dominicana 7-5 sobre Venezuela, en un choque cargado de poder ofensivo hasta el último episodio.
Cada batazo y cada carrera se celebraron en el Malecón como si se tratara de un estadio.
La jornada estuvo marcada por el entusiasmo y la alegría, pero también por el orden. El ambiente fue festivo y familiar, con fanáticos disfrutando del béisbol y de la brisa del mar en una noche que mezcló deporte y convivencia ciudadana.
La multitud reunida para seguir el partido demostró, una vez más, que el Malecón de Santo Domingo sigue siendo el principal punto de esparcimiento de los capitalinos.
Y cuando juega la selección nacional, ese espacio se convierte en un gran estadio al aire libre donde la pasión por la pelota une a todos.
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