El acceso a la atención médica en el país caribeño es en general limitado, pero es más grave para los pacientes con enfermedades renales y ello preocupa a los especialistas, añadió el nefrólogo Audie Métayer, citado por el periódico Gazzette Haiti.
Tras cesar la unidad de diálisis del Hospital Universitario (HUEH) por la reciente clausura de ese centro, escasean las entidades nefrológicas disponibles y las que funcionan son casi todas privadas, entre ellas los Centros de Diálisis Alliance, el Jeff C. Domond, el Espoir y el PluriMedic, agregó el estudioso.
Antes de cerrar el HUEH, recibía un promedio de cinco a seis nuevos casos de insuficiencia renal al mes, lo cual significa que en el país existen al menos cuatro veces más pacientes con enfermedad renal sin alcanzar aún esa etapa, estima el especialista.
“Ya no tenemos control sobre estos pacientes”, lamenta el doctor Métayer, pues algunos -explicó- pueden salir del país o acudir a clínicas privadas, pero otros “simplemente desaparecen del sistema sanitario, al carecer de recursos para costear el tratamiento contra la insuficiencia renal”.
El problema se agrava, según el experto, porque una de las primeras causas de las enfermedades renales es la hipertensión arterial, padecida por casi el 50 por ciento de los haitianos mayores de 50 años.
“Prácticamente aquí no hay una familia –subrayó- que no tenga al menos una persona con hipertensión, a lo cual contribuye el alto consumo de sal en la dieta en el país, estimado como promedio en unos 24 gramos al día, en comparación con los 6 gramos registrados en muchas otras naciones”.
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