«Este viernes 13 de marzo fueron convocados a la Cancillería los embajadores del Reino Unido, Casey, y de Francia, Rivière, a quienes se les presentó una protesta firme en relación con el ataque realizado el 10 de marzo a Briansk por parte de Ucrania con misiles fabricados por el consorcio franco-británico MBDA», señala el comunicado.
La nota agrega que Rusia considera obvio que el ataque ucraniano con los misiles Storm Shadow a Briansk sería imposible sin la participación de especialistas británicos y franceses, así como sin la entrega de información de inteligencia a Kiev.
«En caso de una futura participación de Londres y París en los crímenes de guerra del régimen de Kiev, serán precisamente estas capitales europeas las que asumirán la responsabilidad por las consecuencias destructivas del conflicto armado y la escalada de tensión», advirtió la entidad.
Asimismo, Rusia tachó el ataque de «una provocación deliberada para socavar los esfuerzos intensificados por lograr una solución pacífica de la crisis ucraniana».
La Cancillería rusa instó a ambos países europeos a renunciar a las acciones inhumanas en su intento de «elevar su perfil político» y «devolver el ‘proyecto ucraniano’ que patrocinan al centro de la agenda internacional» en medio de la escalada actual en Oriente Medio.
En este contexto, Moscú exigió a París y Londres dar una respuesta pública clara, con «una condena firme y inequívoca del ataque terrorista de los militares ucranianos en Briansk».
Al mismo tiempo, advirtió que la ausencia de respuesta será considerada como «solidaridad con métodos terroristas», algo que la Cancillería rusa calificó de «vergonzoso» para los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
El martes, el gobernador de la región de Briansk, Alexandr Bogomaz, informó que Ucrania atacó la ciudad homónima con siete misiles Storm Shadow.
Según los últimos datos de las autoridades regionales, siete personas murieron y otras 42 resultaron heridas en el ataque.
ro/gfa













