En su más reciente alerta epidemiológica, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señaló que desde finales de 2025 se han detectado casos humanos en zonas geográficas sin antecedentes recientes de transmisión y fuera de áreas previamente consideradas de riesgo, como el estado de São Paulo en Brasil y el departamento de Tolima en Colombia.
La detección de casos en zonas cercanas a centros urbanos aumenta el riesgo de transmisión urbana de la fiebre amarilla, en la que el virus se transmite entre personas a través del mosquito Aedes aegypti, lo que puede provocar brotes de rápida propagación.
Según datos del organismo sanitario, en 2025 se notificaron 346 casos confirmados de fiebre amarilla con 143 fallecimientos en siete países de la región: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Venezuela.
En las primeras siete semanas de 2026 fueron confirmados 34 casos humanos y 15 fallecimientos en Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela.
Se trata de una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede causar cuadros graves con alta letalidad.
De acuerdo con los expertos no existe un tratamiento específico, pero la vacunación es la medida más eficaz para prevenir este mal, pues una sola dosis proporciona protección de por vida.
La gran mayoría de los casos confirmados en 2025 y 2026 se registraron en personas que no estaban vacunadas.
En este contexto, la OPS llamó a los Estados Miembros a fortalecer la vigilancia epidemiológica, intensificar las campañas de vacunación en poblaciones en riesgo y tomar las medidas necesarias para que los viajeros que se dirigen a áreas donde se recomienda la vacuna estén adecuadamente informados y protegidos.
También recomendó reforzar la capacidad de los servicios de salud para la detección temprana y el manejo clínico oportuno de los casos graves, así como mantener reservas estratégicas de vacunas para responder rápidamente ante posibles brotes.
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